En las profundidades de la selva de Santo Domingo, el sonido de la música autóctona anuncia que el tiempo se ha detenido para volver a empezar. Se trata del Kasama, la festividad más sagrada de la nacionalidad Tsáchila, cuyo nombre en tsáfiqui significa "Nuevo Amanecer".
A diferencia de los calendarios occidentales, para los Tsáchilas el año nuevo no es solo una fecha; es una conexión espiritual con la tierra. Al ritmo de la música autóctona, las siete comunas se reúnen para agradecer las cosechas y purificar el alma.
- Baños de Purificación: Al alba, los Pones (shamanes) guían a la comunidad hacia los ríos para limpiezas espirituales que eliminan las energías negativas.
- Danzas: El retumbar del chonta y el cuero es el latido de la celebración. Grupos culturales como Mushily mantienen viva la coreografía de sus ancestros.
- Sabores del Alma: Es el momento de probar la chicha fermentada y los platos tradicionales que refuerzan los lazos de hermandad.
El Kasama se ha consolidado como un evento cultural que permite mostrar al país las tradiciones, la espiritualidad y el modo de vida de la Nacionalidad Tsáchila.
Además de ser una celebración, la festividad funciona como un espacio de encuentro comunitario en el que las comunas se reúnen para compartir conocimientos, fortalecer la lengua ancestral y transmitir su cultura a nuevas generaciones.

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